Mitos tan reales como el mar

D. Francisco Gallardo Rodriguez, novelista, médico e investigador, nos presenta, a través de un preciso y exquisito análisis literario, cada uno de los relatos que componen
LA MAR DE MITOS – EDITORIAL SOMBRERO DE PAPEL
Un libro sobre mitos -tan reales como el mar-, del que son autores miembros de la tertulia literaria La Literata.
El coquinero portugués de Luis Caballos
Una hermosa reflexión acerca de los distintos tiempos del hombre y las cosas importantes en cada uno de ellos. La velocidad del tiempo varía desde la infancia a la madurez, a la vejez, ¿por qué no pronunciar esta hermosa palabra?, así como cambian las expectativas. Lejos de la ciudad, quizás son mayores, al menos más claras, las evidencias. Un tranquilo “carpe diem” a la orilla con una prosa diáfana, precisa. Enhorabuena Luis Caballos, precoz lector de Blasco Ibáñez y Dostoyevski.
El cuento del barquero de Isabel Álvarez
Un hermoso relato sin tiempo concreto, el de los mitos, por el que desfilan con un lenguaje lírico, sonámbulo a veces, la luna, la piedra, el agua, la eternidad, el silencio, en definitiva todos los componentes del mito. Un viaje al fin de la noche donde suena la soledad del mundo. Al final, todos nos iremos, todo se irá en una barca por la que pagaremos el óbolo sagrado de la vida. El mito de Caronte, quizás sea la fábula por antonomasia, narrado con una voz muy personal. Enhorabuena Isabel Álvarez, escritora a la que gustan los boleros y las canciones desesperadas
Shambala de Mari Paz Hidalgo
Shambala es una ciudad escondida más allá del Himalaya, una tierra pura dentro del ámbito humano. Con una cita del Dalái Lama de 1935, Mari Paz Hidalgo comienza un bonito relato de la cotidianidad, de la vida de barrio, del día a día, de la vida de a pie. Abuelos, nietos, parques, emigración legal, emigración ilegal. Pérez Galdós, sí, pero también Pío Baroja, que llevaba en la boina todo el milagro de la vida normal en mesa de camilla. A veces, más interesante que los relatos de fantasía o de ciencia-ficción. Enhorabuena Mari Paz Hidalgo, escritora a la que le pone aprender.
Lara de María Dolores Peña
A pocos sentimientos le ha puesto más barreras el ser humano que al amor. Inconvenientes, impedimentos, obstáculos, imposiciones. De carácter social, económicos, religiosos, ideológicos. Bello relato de una relación imposible, de tintes lorquianos. A veces la mayor enemiga de una mujer es otra mujer. Aquí nadie será feliz ya que yo no lo he sido. Una España de paños negros, de mejillas cuarteadas, de miradas detrás de los visillos. Aquí que no viva nadie. Si acaso los hombres, los señoritos, que pueden disponer, faltaría más, de sus vidas. Ya vendrá una buena mujer a recogerlos, pobrecitos, si al final, son como niños. Hermoso relato de Cenicienta sin palacio. A veces, los cuentos de la vida acaban bien. Enhorabuena María Dolores Peña, escritora que admira a los poetas que no escriben relatos.
In illo tempore de Manuela Domínguez
Uno de los motivos importantes para no morirse puede ser no dejar a medias, sin terminar, el libro que se está leyendo. A base de brillantes descripciones, la autora crea el ambiente necesario para que el lector crea que la muerte dialoga con los muertos antes de que fallezcan. Ya lo dijo Marcel Prevost y el viejo que va a morir se lo recuerda: el hallazgo afortunado de un buen libro puede cambiar el destino de un alma. Pero la Parca es alguien que no se deja sobornar, ¿o quizás sí? No sabía uno que la muerte lee a Horacio. Con un fino humor en este relato se plantea, de un modo muy original, el miedo que tenemos todos a morirnos, que no a estar muertos. Enhorabuena Manuela Domínguez, escritora que aún no ha perdido la fe en los concursos literarios.
Encuentro con Fatalidad de Antonio Rincón
La fatalidad puede ser un velero que navega, sin gobierno, con el timón roto. Luego, el destino decide tanto en el mar como en tierra. Hermosa metáfora en torno a la que gira este relato que huele a sal, a caña, a sebo. Todo un tratado de pesca deportiva, con su rica jerga de marinero, tan desconocida para los profanos como yo. ¿Quién ha dicho que la literatura no enseña? Tras la tempestad dicen que viene la calma y tras la calma la tempestad más humana: la del amor. Una lúcida reflexión sobre el azar. Enhorabuena Antonio Rincón, marismeño de Los Palacios y Villafranca, lo cual supone por sí mismo una definición. Literatura del pueblo lejano.
Cordelia de Amelia Zaera
Alfonsina Storni se adentró en el mar para convertirse en una sirena. Es este un relato, húmedo, líquido, escrito desde la vida oculta del mar. Hay gente que vive la vida eterna en el agua: Granados, Ganivet, Robert Byron…por ejemplo. Las poetas Li Bai, con un elegante traje de toga y Safo de Mitilene con una magnífica túnica griega, parece una diosa. En este cuento llegan poemas como olas a la orilla del mar, hermosas palabras rimadas, hermosas palabras en prosa. Una brillante y curiosa antología de poetas que acabaron su vida, voluntariamente o no, en la profundidad del mar. Enhorabuena Amelia Zaera, escritora que confiesa tener la timidez del agua.
Tras la huella de Poseidón de María Dolores Camacho
La vida cotidiana está llena de mitos escritos con minúscula. Veranos que son repeticiones de otros veranos, hasta el mar se hace siempre el mismo, el mismo mar de todos los veranos, como escribió una novelista editora de libros. Es difícil cumplir años, mantener la ilusión en las mismas cosas que se repiten. Aunque esté disfrazada de aparente felicidad, de buenos trajes, exquisitos restaurantes, de baile en la madrugada. En este hermoso relato la autora cuenta que hay Mitos con mayúsculas, que no vienen del mar, sino están en la tierra. La otra vida que no se vive, el amor , tal vez, aunque pueda parecer que ya es tarde. Nostálgico relato de la vida que se queda a la espera, bordando como Penélope los días de azul desvalido. Enhorabuena María Dolores Camacho, escritora que persigue la belleza, lo efímero, lo eterno. Como el mar que siempre está recomenzando…
Más allá del cuaderno de cine de Rafael Cueto
Había casas con cancelas, patios de mármol, a veces una jungla de macetas. En una esquina, el hombre inclinado de la cerámica, ese que anda como un Dios, ese que todo lo puede. A la cancela llamaba gente, que si el varillero, que si el hombre que remendaba el culo a las sillas de enea, una mujer humilde, pobre, que vive en el Vacie que quiere trabajar. Además, estaban las películas: “Los diez mandamientos”, “Ben Hur”, “Cleopatra”, “La conquista del Oeste”. Estaban los cines, el Imperial, la calle Feria. Había una ciudad antigua y una ciudad nueva. Había una ciudad de dentro y una ciudad de fuera. Hermoso, nostálgico relato de un tiempo, de unos personajes que se mueven por la ciudad como los actores por las pantallas de los cines de invierno que, ay, perdimos. Enhorabuena Rafael Cueto, arquitecto que se olvida del tiempo cuando escribe.
Matices de Rafael Guillén
Una isla nunca es vulgar. Ni la vieja taberna de un puerto lejano donde los hombres beben cerveza, soledad y tiempo. En esos lugares siempre hay un viejo marinero con los pies cansados de tanto mundo recorrido, de tanta agua navegada. Un viejo marinero lo ha visto ya todo: indígenas con rabo de perro, caracoles gigantes, cosas de verdad, cosas de mentira. Quizás si le invitas a una cerveza, que le sirve con desgana el camarero con la mano de garfio, te cuente la más extraordinaria historia que jamás hayas oído. El destino es una piedra que al frotarla te ofrece aquello que más necesitas. ¿Qué pedirías en primer lugar? ¿Piedras preciosas? ¿Tiempo? ¿Tranquilidad? ¿Algo más? Lúcida y bella reflexión sobre la importancia de las cosas en la tierra y en el mar. Enhorabuena Rafael Guillén, escritor que ya viajó al fondo del mar con Julio Verne.
Despertar de Carmen M. Pérez Rivero
Es este un cuento sonámbulo, narrado desde la claridad difusa del despertar. Es este relato una atinada reflexión sobre la identidad. ¿Cuándo somos más uno, más una? ¿Cuando vivimos como el otro, la otra persona que nos quiere moldear? El amor es más posesivo, la soledad es más libre. Quizás no esté tan mal amoldarnos, adaptarnos a la persona que amamos, ay, el amor protésico que sirve para caminar. Quizás, mejor, pensarlo bien al lado del mar, libre, sola, indefensa, luchando, bajo el sol. Se ama con el yo y con las circunstancias. La piedra de Sísifo, en el mar, viene entre olas blancas. En un ir y venir de la plata sobre el azul, preciosa descripción con un marcado lirismo. Enhorabuena Carmen M. Pérez Rivero, autora que escribe para expresar sentimientos y vivencias acumuladas en su trabajo como enfermera, como fisioterapeuta.
Un error en cada puerto de Lola Sardán
La tristeza es un tatuaje que se destiñe con la risa. Los marineros no son buenos padres por una causa evidente: nunca están. Además escriben cartas tristes en la que intentan explicar la orfandad con un padre vivo. La culpa la tienen los barcos, siempre navegando, apenas se paran. Hay niños que pagan, con creces, pecados que no son suyos. Con despedidas crueles, un pañuelito blanco de seda con una mariposa de colores bordada en una esquina. Los cuerpos se pueden vender pero no los besos. Hay nietos que crecen en marcos plateados, dorados, blancos. Personajes que se encuentran en historias cruzadas. Un emotivo relato donde los comportamientos están redimidos por la ternura, por la compasión. Enhorabuena Lola Sardán, madre, abuela, escritora.
Celajes de Carmen Soto
En el cuadro hay una mujer vestida con una túnica transparente y la cabeza cubierta con una especie de toca de nácar. Está, no camina, sobre las aguas del estanque. Acaso, sea así la eternidad. Arriba, un cielo recién amanecido. Los cuadros tienen vida propia. A veces más fuera que dentro. Las modelos de los pintores viven para siempre, aunque alguien se empeñe con el bulo de la muerte. Hermosa pintura con palabras de la creación que los pintores hacen del mundo. En el principio de todo están los celajes. Las leyendas escandinavas. Enhorabuena, Carmen Soto que pertenece a la Literata desde siempre, aunque solo haga un año.
Tartessos de Rosario Membrives
La historia la han escrito los hombres aunque también la han hecho, quizás en mayor proporción, las mujeres. Hubo un territorio mítico, Tartessos, donde uno quisiera ir. Donde, en un palacio junto al mar, vivía el noble rey Argantonio . Gadir, era, es, una ciudad mítica, donde uno quisiera vivir. La historia de las guerras, ay, es la historia de los hombres. La paz es, debería ser el oro del mundo, pero nunca lo fue. Este relato, bordado con primor y exhaustivo conocimiento de la época, nos lleva a una hermosa reflexión mientras contemplamos el paraíso perdido. Ay, si la historia la hubieran podido hacer las mujeres. No duden de mi respuesta. Enhorabuena Rosario Membrives, escritora desde que supo que la “m” con la “a” se lee “ma”.
Otro mar de Ángel Nepomuceno Fernández
Una nación, un país, como prefieran, tiene una historia normal y otra decisiva. El autor elige uno de los momentos más trascendentes de la historia de España. Y se la lleva al mar. Relato minuciosamente documentado, del que se puede inferir una enseñanza. Momentos críticos aquí, con los franceses asediando los últimos reductos, Cádiz por ejemplo. Momentos críticos allá, se empiezan a rebelar las colonias de América. Riguroso relato que reivindica la difícil alianza de las armas y las letras. Miguel de Cervantes, al fin y al cabo, fue un soldado fracasado. Lo rescató la literatura y el hombre se dedicó a inventar la novela moderna. Hay una literatura superficial y una literatura de conocimiento. La decadencia de Sevilla, el apogeo de Cádiz, el cambio del Antiguo Régimen al Nuevo Régimen, los franceses, el papel de las mujeres, las leyes nuevas. Delicioso relato que pide una novela. Enhorabuena Ángel Nepomuceno, escritor que para fajarse escribió adolescentes poemas de amor. Qué maravilla.
El joven Prometeo de Carmen Bruzo
En la Villa Diodati, en Ginebra, una joven, casi una adolescente, introduce la ciencia ficción en la novela europea. En un verano que parecía invierno, lúgubre, húmedo, triste. Lord Byron, su amigo, el poeta Percy Shelley, su marido, Polidori, el médico de Byron, se reúnen con ella, al anochecer? a contar historias inventadas por ellos. ¿Adivináis quién escribe el texto más interesante? La autora reproduce en este bello relato la atmósfera en la que la genial Mary Shelley creó a Frankistein. “He nacido para amar y matar”. El sueño de la ciencia puede engendrar monstruos. En aquellos años se pensaba que al hombre se le podía crear y resucitar con la electricidad. A Mary Shelley, Frankestein se le fue de las manos como el hombre a Dios. Enhorabuena Carmen Bruzo que subió a un tren llamado la Literata que haría realidad sus sueños de escritora.
Una de piratas de Ángeles Redondo
Los marineros cuentan muchas mentiras. El Faneca ha visto monstruos marinos que se tragaban barcos enteros con la tripulación incluida y vagar por encima de las aguas las almas en pena de cientos de marineros muertos. Es este un relato del mar, huele a alta mar, a pieles tostadas, ajadas al sol de las tormentas. Hermoso cuento que habla de Marta Luisa de Castro una mujer que se hizo pirata por amor y paría hijos entre el cielo estrellado y su reflejo en el agua. Claro que vestía de hombre, con una amplia camisa, calzones y botas altas. El pelo, recogido en el interior de un pañuelo anudado en la nuca. Luego, vendría la vida en el agua, con sus sorpresas. Enhorabuena Ángeles Redondo, escritora que de niña adoraba las bibliotecas.
Todos en el mismo barco de Ana María Álvarez
Eso de que el cáncer infantil no se cura era un mito. A las estrellas por las dificultades. Había sufrido con intensidad con los niños enfermos y aún más por el dolor de sus padres. Los niños para mí , siempre han sido deliciosamente impredecibles. En cuanto se les pasa el dolor, se olvidan de todo y juegan alegres y despreocupados. Niños que a veces me han contado cuentos e historias fantásticas relacionadas con la mitología. Como el cuento de Poseidón, el dios de los mares, que a pesar de vivir en un palacio submarino tenía muy mal humor. A Poseidón le gusta la ecología como a mi padre. No te vayas todavía, no te vayas por favor a la vez que Juan Pablo II ponía la mano sobre mi cabeza. Fui la primera mujer en encarnar a un Rey Mago en Sevilla. Me acordé de lo mucho que había aprendido de las madres. Una de ellas me dejó desconcertada cuando me dijo que la enfermedad de su hijo la había hecho más feliz. Y las cartas emocionantes de los jóvenes valientes. Como habrán observado me he limitado a transcribir palabras de la autora. Aquí no puedo decir nada, me ha tocado la entraña de médico. Sólo puedo quitarme el sombrero y aplaudir, querida doctora. Enhorabuena a la escritora Ana María Álvarez por su relato y por su vida.
Paco Gallardo

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